Si no fijas el régimen o no lo haces cumplir
- Las visitas dependen del ánimo del otro padre, no de una regla clara.
- No tienes cómo exigir el cumplimiento si te niegan ver a tus hijos.
- El vínculo con tus hijos se debilita mientras el conflicto se alarga.
- Un acuerdo «de palabra» se rompe sin ninguna consecuencia.
- Pierdes etapas de la vida de tus hijos que no van a volver.

